Enamorarte del problema, no de la solución

Nunca es bueno enamorarte equivocadamente. Pero cuando se trata de tu proyecto, supone la diferencia entre tomar decisiones que te acerquen al éxito o te alejen de él. En esta entrada de blog, te contamos por qué es tan importante que te enamores del problema que quieres resolver.

«Enamórate del problema, no de la solución» es una frase tan sencilla como potente. Y que a menudo marcará la diferencia en el éxito de tu marca, producto o servicio.

La frase no es nuestra, aunque estamos completamente de acuerdo con su significado. Es de Uri Levine, cofundador de Waze. Y también un experimentado emprendedor que ha vivido seguramente muchos desengaños amorosos en sus proyectos previos al éxito de su app.

En esta entrada de blog, vamos a hablarte de por qué es tan importante seguir el consejo de este emprendedor. Y los escenarios posibles en los que a menudo nos movemos en relación al binomio problema-solución.

ESCENARIO 1: LO QUE SUCEDE CUANDO DE LO PRIMERO QUE TE ENAMORAS ES DE LA SOLUCIÓN

Hemos puesto este escenario en primer lugar porque es lo que suele pasar cuando estás emprendiendo por primera vez. Entendemos perfectamente que suceda, porque ocurre lo mismo que cuando te enamoras de una persona: tienes tan puesto el foco en aquello que te gusta tanto de ella que pierdes la perspectiva. Síntomas de que te has enamorado primero de la solución, y quizás ni siquiera has observado el problema, son los siguientes:

Estás seguro de que todo el mundo comprará tu producto o servicio en cuanto salga

Confías tanto en tu idea, que crees que no es necesario testarla con el mercado. Puede que tengas algunas pruebas de que puede haber personas interesadas en comprarla, pero las magnificas o no haces caso a los hechos que te dicen lo contrario. Estás enamorado de tu solución y nadie puede sacarte de ese estado de locura transitoria.

 Estás tan enamorado de tu idea que crees que todo el mundo te la va a querer robar

Aquí también tenemos un  paralelismo con el amor entre personas. Crees que en cuanto saques tu idea a pasear, alguien querrá irse con ella y será capaz de desarrollarla antes y mejor que tú. Ser tan celoso de tu idea hará más difícil que empieces a testarla en el mercado. Y también te restará oportunidades de colaboración y de recibir un feedback que te ayude a mejorarla.

No te atreves a lanzarla hasta que no esté «perfecta»

Tu idea te gusta tanto que disfrutas dándole vueltas y vueltas a todo lo grande que puede llegar a ser. Esto es bueno, pero tanta divergencia no te permitirá empezar, algo que te irá resultando cada vez más difícil con este planteamiento. Mientras sigues pensando en lo bonita que es y puede llegar a ser tu idea, pierdes la oportunidad de ponerte en marcha. Algo que tendrás que hacer antes o después.

Como verás, existen síntomas muy claros que nos indican que nos hemos enamorado de la solución antes que el problema. Y la mala noticia es que como nuestra solución no de respuesta a ningún problema, solo nos gustará a nosotros. El atajo más rápido para abandonar el proyecto y perder tiempo y dinero.

escenario 2: lo que sucede cuando te has enamorado del problema pero mucho más de tu solución

Si caminas por este escenario, ya tienes algo ganado. Estás aquí porque has sabido observar una oportunidad en el mercado. Puede que lo hayas hecho porque has trabajado en el sector o bien porque existen datos que te demuestran que hay un problema para un conjunto de usuarios. Pero no cantes victoria tan pronto, aún hay síntomas que pueden indicar que tu amor por la solución que has pensado supera con creces el que tienes por el problema. Te invitamos a que te preguntes si te pasan algunas de estas cosas:

Valoras muy poco a la competencia, o crees que ni siquiera vale la pena estudiarla

Crees conocer tan bien el problema y estás tan seguro del valor que darás al resolverlo, que crees que la competencia no está teniendo éxito porque no sabe cómo hacer las cosas. Incluso aunque tengas algo de razón en esto, estudiarla siempre te dará más perspectiva. Y te ayudará a adelantarte a frenos o barreras de entrada en los que todavía ni siquiera has podido caer.

Dejas de tener en cuenta aspectos importantes del modelo de negocio que necesitas crear para proporcionar la solución

Si vas a lanzar un proyecto, o un producto o servicio desde una empresa que ya tienes o en la que trabajas, debes pensar en cuál será su modelo de negocio. No es suficiente con saber que tienes la solución de un problema. También tienes que comprabar que la forma en la que creas esa solución y el modo en el que la entregas resulta rentable y escalable.

Si sigues más enamorado de la solución que del problema, corres el riesgo de olvidarte de los canales que tendrás que utilizar para llegar a tus usuarios y de su coste. También puedes omitir la importancia de establecer un tipo de relaciones satisfactorias con tus clientes. O de qué alianzas claves tendrás que generar para poder producir/distribuir tu producto o servicio.

¿Y por qué puedes correr este riesgo? porque, al estar más enamorado de tu solución que del problema, es muy fácil que creas que alguno de estos aspectos no es lo suficientemente relevante como para prestarles mucha atención. O pensarás que se resolverán satisfactoriamente de manera natural cuando empieces a ganar dinero porque tu solución lo merece.

Sobreestimas el tamaño de tu mercado

Si tienes localizado el problema, pero estás enamorado de tu solución, puedes pensar que el mercado para tu producto o servicio es a día de hoy más grande de lo que en realidad es.

Esto supone un importante incoveniente, dado que no te dejará ver si tu proyecto es a la larga rentable. O te impedirá ver con objetividad los recursos que necesitarás para convencer a posibles clientes de que tu producto o servicio tiene para ellos valor.

Para no caer en este error, es importante que investigues y recopiles datos que te ayuden a saber si realmente existe un volumen lo suficientemente grande de mercado como para que te lances. Para ello, puedes contar con distintas fuentes, algunas de ellas gratuitas, como Google Trends,  el Instituto Nacional de Estadística o la herramienta de Facebook Ads, que te permite segmentar a quién dirigir tu anuncio y el número posible de personas al que puede llegar.

escenario 3: qué ocurre cuando te enamoras del problema antes que de la solución

Nos encontramos ahora en el escenario correcto. Y el primer síntoma que te permitirá saber que te estás enamorando del problema mucho más que de la posible solución es claro: tienes más puesta la mirada hacia afuera (necesidades y deseos de las personas) que hacia dentro (cómo crees tú que debe ser tu producto o servicio).

Si ya tienes una empresa funcionando, probablemente sabes esto. Pero si estás emprendiendo, es muy importante que te enamores mucho más del problema que de la solución y que tengas siempre puesta la mirada en los clientes. En otro caso, será mucho más difícil que ganes dinero. Y, sin clientes y dinero, tu proyecto durará muy poco.

Las grandes ventajas que te da enamorarte del problema y no de la solución son las siguientes:

Te predispone a definir de forma más clara y significativa el problema, y a  darle forma

Definir claramente un problema para un conjunto de usuarios no es algo tan sencillo como parece. O, en caso de que te esté resultando fácil, hay muchos matices que todavía puedes explorar.

Por un lado, es seguro que puedes profundizar más en el problema. O poner el foco en uno u otro aspecto del mismo. No es lo mismo definir como un problema «El mal servicio que dan determinados talleres de coches a sus usuarios» que «La falta de transparencia que el usuario de algunos talleres siente después de que le arreglen el coche».

Definir el problema de forma equivocada o no entenderlo verdaderamente es el primer paso para crear un producto o servicio que resulte poco relevante.

Te permitirá aprender más rápidamente de aquello que verdaderamente es importante para tu usuario

Puestos los ojos en el problema, te será mucho más fácil entenderlo e identificar mejor a las personas a las que les está afectando. Estas personas son tus clientes y/o tus usuarios. Y saber qué es importante para ellos es la mejor forma de que estén dispuestos a escucharte y a comprar tu producto o hacer uso de tu servicio.

Observando sus reacciones ante el problema, preguntándoles por él, poniéndote en su lugar y descubriendo de forma cada vez más clara que dolores y ganancias les supone, estarás más cerca de ofrecerles una solución relevante y a la que le concedan valor.

Esta actitud de aprendizaje constante te llevará a poner la atención en el punto más importante del desarrollo de tu proyecto, los clientes y usuarios. Y te permitirá, de forma muy natural, tomar decisiones significativas para solucionar las necesidades que tienen y que cada vez conoces con más profundidad.

Te ayudará a invertir tu tiempo y recursos en lo necesario frente a lo accesorio

Enamorarte del problema frente a la solución, significa tener mucho más criterio a la hora de tomar decisiones sobre tu producto o servicio y su modelo de negocio.

Imagina, por ejemplo, que empiezas construyendo la casa por el tejado. Es decir, se te ocurre una idea antes de localizar claramente el problema que resuelve. Y pongamos que esa idea es el lanzamiento de un espacio de coworking.

Como no has dedicado ni un segundo a pensar en el problema, piensas en que te parece buena idea contar con un espacio muy grande y bonito.  Al que las personas puedan entrar sin que nadie las reciba porque lo que buscan es un lugar más barato que una oficina y con diseño en el que trabajar.

Sin embargo, el tiempo pasa y pocas personas se acercan al espacio. Has gastado mucho dinero y tiempo en convertirlo en un lugar bonito, pero no has dedicado tu atención a aspectos que conectan con los verdaderos problemas de muchos usuarios de espacios de coworking: necesitar o desear formar parte de una comunidad, encontrar oportunidades laborales, o trabajar por cuenta propia dentro de un ambiente que les haga sentirse acompañados.

¿Te gustaría que te ayudásemos a identificar un problema relevante, evaluar el potencial del que has encontrado o de la solución que has pensado? ponte en contacto con nosotros.

Después de años de experiencia, estamos cada vez más seguros de que el éxito de un proyecto empieza por la mayor alineación posible de dos factores:

  • Problema que tienen un grupo de usuarios
  • Grado en el que tu producto/servicio es capaz de darle respuesta frente a otras opciones.

Si construyes esta base, tienes muchísimo avanzado. Tanto, que no te recomendamos empezar por otro lugar que no sea este.

Si quieres que te ayudemos en este paso tan importante, ponte en contacto con nosotros. Nos sentaremos contigo para:

– Evaluar el potencial del problema que quieres resolver con tu producto o servicio.

– Analizar la solución que propones para darle respuesta.

– Determinar quién es el grupo de usuarios al que vas a dirigirte y que tienen ese problema.

– Explicarte, de acuerdo a esto, el tipo de marca más adecuado para el lanzamiento de tu producto o servicio.

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